Es una sensación extraña visitar un lugar en el que has pensado en multitud de ocasiones pero que realmente no conoces, he estado viendo el cerro denominado “Cabezo Gordo” desde la carretera lleva a San Javier desde que era un crío e iba a la playa con mi familia, en múltiples ocasiones dejaba volar mi fantasía para combatir el aburrimiento del viaje de vuelta y contemplaba embelesado con las narices pegadas a la ventanilla la silueta de esa formación montañosa, medio comida por una cantera, me imaginaba subiendo por sus laderas y coronando la cima… era algo que hasta hace poco pensaba que nunca ocurriría en realidad, la vida me ha llevado por muchos caminos , algunos insospechados, pero nunca me he encontrado con el que lleva a este lugar… hasta hace varias semanas.
A propuesta de una compañera del grupo senderista me decidí a ir, renuncié ese domingo a la tradicional marcha con el grupo Senderista de Murcia y también rehusé ir a una marcha con el Grupo Universitario de Montaña que hacía una ruta súmamente interesante por Moratalla, no tengo reparo alguno en apuntarme a una ruta con otra gente si tengo oportunidad y me apetecía volver a salir con el Club Senderista Enza, es el más reciente de los grupos organizados que se mueven por Murcia en estas actividades y a pesar de alguna experiencia poco agradable que he vivido con ellos en otras ocasiones creo que hay que apoyarlos, todos los comienzos son difíciles y en esta ciudad hay espacio de sobra para más clubes y grupos senderistas, cuanto más amplio sea el abanico de opciones disponibles para los aficionados mucho mejor.
"se pueden ver los restos extraidos de la montaña"

Me embarqué pues en una marcha al Cabezo Gordo, en principio parecía algo de poca monta, unos diez kilómetros de recorrido, no habrían más de 450 o 500 metros de desnivel acumulado, el Cabezo tiene solo unos 310 metros de altura de modo que no podía ser una marcha especialmente dura… además ibamos a entrar en las cuevas que horadan la montaña para lo que era necesario llevar un frontál, ese último detalle fue lo que me hizo decidirme a ir a esta ruta, ibamos a hacer algo diferente a la típica marcha campestre-montañera.
Y ya lo creo que fue así, desde el comienzo me dí cuenta que este lugar es especial por la diversidad de opciones que ofrece, tuvimos un guía de lujo en esta ocasión, una de las caracteristicas que diferencian al Club Enza del de Murcia es que cada marcha está organizada por un guía distinto, para esta marcha nos tocó en suerte un compañero habitual del grupo senderista que vive en Torre Pacheco y conoce la zona perfectamente desde crío, fue un guía de auténtico lujo, a lo largo de toda la ruta nos dio una conferencia sobre el lugar, y tiene mucho que contar.
Al bajar de lautobús y ver por primera vez el Cabezo desde la vertiente que mira al mar pude comprobar lo curioso del lugar, toda la zona se halla horadada por numerosas cuevas, las laderas de los cerros están cubiertas por material extraido de las entrañas de la montaña, hay cuevas de orígen prehistórico donde se han hallado importantes restos paleontológicos, pero también excavaciones mineras, y por supuesto la explotación de mármol bien visible desde la carretera, exlotación que amenaza con destruir toda la montaña para extraer el mármol que forma el núcleo de la misma, hoy la cantera está limitada a una zona debido a la presiónde grupos ecologistas y de paleontólogos, por desgracia no han podido paralizarse totalmente sus actividades tal y como sería de desear.
" mi primera foto con frontal ¡menuda pinta :-)!"

Explotación minera, yacimientos prehistóricos, abrigo de pastores, zona de escalada, punto de telecomunicaciones, restos arqueológicos e históricos, importante valor zoológico y botánico, zona de recreo picadero y botellón los fines de semana… no se dirá que es un monte cualquiera, como bien comenté a algún compañero de ruta, “si este lugar estuviera en otra provincia española sería ya un parque temático de primera”… pero por desgracia está en la Murcia de nuestros amores y los grupos de voluntarios que se acercan periódicamente para limpiar la zona de basuras no dan a basto, por todas partes ves pintadas, restos de basura y vandalismo ¿hasta cuando va a seguir así?.
"en la cueva del dragón ¡vamos a agotar las pilas!"

"premio para el que vea el dragón en esta foto :-)"

La marcha comenzó con la visita a varias cuevas, todas de origen minero, hay algún que otro túnel horadado en el interior de la montaña en búsqueda de mineral, estuvimos en la llamada “cueva del dragón” por una curiosa veta de mineral que hay en una de sus paredes que recuerda vagamente al lomo de este animal mitológico, en la misma existe un tunel vertical inconcluso … muestra del esfuerzo de los mineros de hace siglos por buscar allí … no se sabe muy bien que. Existen varios abrigos naturales, uno de ellos ocupado (por no decir ensuciado) por varios colchones cubiertos por una costra de tierra y polvo ¿descanso de pastores, mineros, montañeros o senderistas? ¿o picadero de la zona? , lo bautizé apropiadamente como “parador Cabezo Gordo, con bonitas vistas al mar y rústica decoración” :-), se admiten máscalificativos. Semanas después he conocido gracias a Jose Antonio, guía del Grupo Senderista de Murcia, la verdadera utilidad de tales colchones, vamos no es que no sirvan para otros usos ;-), pero realmente fueron puestos ahí para amortiguar la caida de los escaladores que realizan una modalidad llamada "boulder" que consiste en trepar cabeza abajo como las moscas, suelen hacerlo en techos bajos poniendo colchones debajo de los mismos como protección cuando no tienen un compañero que les agarre al caer, ¡que mal pensados que somos! :-)
" ¡cuanto lugar interesante! :-)"

"nuestro compañero y guía posando junto a Loles"

La gracia de este primer tramo del recorrido consistió en el uso por primera vez de mi frontal, también por primera vez hacía fotos en el interior de una cueva y me veía en una marcha en un sitio así, aunque las cuevas no me gustan demasiado espero que no sea la última vez que me veo en una ruta bajo tierra con mi frontal puesto. Lo único malo es que no llevo una cámara apropiada para hacer fotografías con poca luz y en general las fotos han salido demasiado oscuras, las que pongo aquí son casi las únicas que he podido “salvar de la quema”.
Almorzamos en una zona elevada muy cerca de la Sima de las Palomas, lugar donde se han encontrado más de 120 fragmentos de huesos de animales y humanos de la época del hombre de Neanderthal, aunque parezca increible tras el yacimiento de Atapuerca el más importante de España en restos prehistóricos es el del Cabezo Gordo. Tras el almuerzo nos lanzamos monte arriba por una empinada ladera hasta llegar a la cima que da justo detrás de la cantera, no es el punto más elevado pero nos permitía una vista de la zona realmente privilegiada y hacernos una idea de las dimensiones del lugar, nuestro guía al igual que durante toda la marcha nos dio algunas charlas sobre los yacimientos, la lucha de los grupos ecologístas para preservar la zona, el uso que los lugareños han dado al monte donde hasta hace bien poco se organizaba una romería… valió la pena escucharle.
" en la marcha nos vimos continuamente situaciones así"

" una ojeada desde lo alto del Cabezo"

"un grupo de compañeros posa delante de mi cámara "

Tras permanecer un buen rato en la loma buscamos el camino de bajada, esta vez mucho menos empinado, y nos dirigimos hacia la cantera, al ser domingo no había nadie trabajado, y tampoco había valla u obstáculo físico que nos impidiera acceder a sus instalaciones, desde luego no había peligro que nos llevásemos nada del material que extraían… unos cubos de mármol que debían pesar varias toneladas cada uno. Después de ver la cantera y comprobar el destrozo que están haciendo en aquel singular lugar para sacar su maldito mármol funerario, nos dirigimosal otro extremo del Cabezo para entrar ya en la última parte de la marcha, la ascensión al punto más alto donde están situadas las antenas, pensaba que sería la típica subida por una ladera al igual que la anterior o bien que iríamos por un camino, porque ¡por algún sitio habían subido los operarios que pusieron esos feos chismes en la cumbre! … me equivocaba de nuevo.
" en la ladera frente al "parador Cabezo Gordo" :-) "

"subiendo por una empinada ladera"

"por fin paramos para almorzar ... había hambre "
"de camino a la primera cumbre... "
"hasta allí habrá que subir luego, pero ¿por donde?" 
Tras un breve paseo, la parte más fácil de toda la marcha, en la que el grupo marchó animado e incluso algunos se atrevieron con la manida cancioncita “ahora que vamos despacio” la cosa empezó a animarse, abandonamos el camino que iba directo a la otra parte de la cantera donde han hecho un destrozo en la montaña mucho mayor para comenzar a subir por una zona parecida a una rambla, pronto la ruta se hizo tan complicada que tuvimos que ayudarnos con las manos y decirle a una señora mayor que nos acompañaba y que hasta entonces había seguido todos nuestros pasos con mayor o menor dificultad, que se diese la vuelta y nos esperase a la sombra de unos pinos, que ya pasaríamos a recogerla a la vuelta de nuestro paseo por la cumbre… e hicimos bien, porque pronto desapareció todo trasto de ruta o sendero y el grupo se fragmentó en varios más pequeños subiendo cada cual por donde podía, al final llegamos a una especie de rellano, oculto tras el mismo por la vegetación se encontraba una cueva semi-natural que atravesaba el monte, tras cruzarla y detenernos un buen rato en contemplar lo espectacular de la misma, parecía la bóveda de una extraña catedral inclinada, salimos al otro lado del cerro, justo en el camino para ascender a la cumbre.
"el grupo casi al completo, ahora hacia la cantera..."
"menudo mordisco le han pegado a la montaña ... "
"por fin, camino a la cumbre, cada uno por donde puede"

"la entrada a la cueva del-techo-alto, es espectacular"

"¿de verdad hay que meterse aquí? :-)"

"menuda altura tiene el techo ... "

"menos mal que este compañero llevaba un foco ... "
La ascensión fue fácil pero algo fatigosa, el terreno era muy malo, abundaban las piedras sueltas y había que tomárselo con calma, al final pudimos hacer “cumbre” o algo parecido, la ruta directa hacia las antenas quedó a la vista y allí nos dirigimos, en ese lugar comimos, bebimos y descansamos, en mi caso y como siempre tras las fotos de rigor, la vista tanto hacia Carrascoy como hacia el Campo de Cartagena y el Mar Menor era realmente espectacular, por fín cumplia mi sueño de poner los pies en ese lugar.
"por fin estamos al otro lado, ahora a subir lo que queda"

"la cumbre está ya a la vista, al final no era tan complicado"

"Las antenas, ha costado llegar hasta ellas... "

"¡alehop! otra foto en una cumbre para mi colección"

Tras el rato tranquilo y distendido que suele acompañar a nuestros descansos tocó el momento de la partida, el camino de bajada fue ya algo más complicado, había que bajar caminando por la ladera en senderos estrechos, sendas de cabras realmente, y luego descender por la arista de una colina, de piedra a piedra, en muchos sitios había que sujetarse un poco con las manos, incluso había un paso donde la senda desaparecía y habían dejado clavado, muy amablemente, un trozo de hierro de esos que usan los escaladores para apoyarse, pasamos en general un poco de miedo, al menos yo, pero nada comparado con el mal trago que pasaron dos compañeros, uno de ellos para mi sorpresa era uno de los organizadores, al final bajó pero no pudo evitar sufrir lo suyo el pobre, el otro, un crío muy simpático para el que aquello era una de sus primeras salidas a la montaña, lo pasó si cabe peor.. afortunadamente tuvo como era de esperar el apoyo y la ayuda de cuantos pudimos estar cerca de él, incluso la mía quien lo iba a decir, pero muy especialmente la ayuda de Loles, mi vecina y compañera de fatigas en estas actividades, gracias a ella a pesar del miedo pudo salir de allí sin más contratiempos.
"oye ¡a ver el guía! ¿no había un camino por aquí? "

"¡virgencica que me quede como estoy! ;-)"
"¿de verdad que bajamos por ahí? :-)"

Ni que decir tiene que dedicamos a ambos un aplauso y palabras de ánimo, no es valiente quien no tiene miedo, sino aquel que teniéndolo es capaz de vencerlo, a mí no me cabe duda de que si aquel día hubieron dos compañeros valientes en aquella marcha fueron ellos, espero verlos pronto en otra.
Todavía quedaban cosas que ver, el tiempo apremiaba porque llevábamos retraso, habíaque evitar que se nos hiciera de noche allí, aunque tampoco era demasiado problemático ya que todos llevábamos frontales, e incluso había un compañero que llevaba todo un “grupo electrógeno” :-), un potente foco con el que solía iluminar el camino marchando el primero al internarse en la montaña. Entramos a una cueva que atraviesa el Cabezo de parte a parte, en algún lugar leí que la taladraron buscando mineral de hierro, luego quedó abandonada y fue usada como polvorín durante la guerra, al igual que usaron otros sitios de la montaña como puesto de vigilancia costero, también fue usada como criadero de champiñones, en la misma había todavía restos de alambre que seguramente usaban para las bandejas de los mismo, vamos digo yo… la cueva se estrechaba en su salida permitiendo solo el paso de uno en uno, eso nos llevó a pasar unos momentos un poco agobiantes allí bajo tierra con las gargantas y las narices llenas depolvo, afortunadamente el atasco duró poco y pudimos salir de nuevo y respirar el aire puro ¡que alivio!.
Faltaba la última visita, la cueva del agua, la sima más grande del Cabezo, en ella hay una poza de más de sesenta metros de profundidad llena de agua dulce, filtrada a lo largo de siglos proveniente de las lluvias, dicen que no se sabedonde conduce porque a pocos metros del fondo, que está cubierto de huesos de los animales que allí se han ahogado (algunos de dos patas), se abren dos galerías también inundadas …¿dónde desembocan?, nadie lo sabe, y por lo visto no es tan interesante como para que buceadores espeleólogos se hayan decidido todavía a explorarlas, doy fe de que el agua estaba fresquita y transparente eso sí, y aunque hay unos escalones de obra no sería yo quien me aventurase a bañarme allí … me resultaun poco tétrico :-), aparte del peligro que tiene claro. La cueva era espectacular por cierto, grande, con algunas salas con el techo a más de diez o doce metros de altura, por desgracia es tan accesible para los domingueros de la zona que no faltan restos de botellones y auténticas pinturas rupestres de nuestra época :-).
"el tunel del cabezo, ¡menudo agobio!"

"en la cueva del agua, cola para ver la poza"

"¡hemos terminado! se nos ha hecho de noche "

Terminó la marcha con un mercadillo improvisado en la oscuridad de la noche junto al autobús, casi tuvimos que dejar nuestros frontales encendidos incluso al salir de la cueva, tuvimos la ocasión de comprar camisetas de la coordinadora que anda luchando por la conservación del Cabezo, yo me compré dos… en aquellos momentos le hubiera cambiado el lema de “salvemos el Cabezo Gordo” por otro que rezara “dinamitemos lo que queda del C. Gordo”, es broma, realmente aquello valió la pena y sirvió, al menos para mí, de un buen entrenamiento para futuras rutas en las que me las tenga que ver con terreno difícil, ahora sé que puedo meterme en esos berenjenales sin problemas, ojalá ese lugar reciba la atención que se merece de las autoridades y no termine desapareciendo víctima de los intereses comerciales que son pan para hoy y hambre para mañana, porque aquello no es solo un patrimonio de todos los murcianos es algo más grande que eso.
Confieso que hasta hace poco más de año y medio desconocía cual era la montaña más alta de mi región, hasta tal punto llegaba mi ignorancia y desconocimiento de la geografía de Murcia, imaginaba que el lugar más alto debía de estar en alguna de las cumbres de Sierra Espuña o bien en la zona de Moratalla, pero ignoraba el dato exacto. No es que ahora sepa mucho más la verdad, mirando mi mapa de la región veo un punto en el municipio de Moratalla, muy cercano al límite con Granada y Albacete, donde aparece una elevación llamada “Obispo”, con 2.014 metros de altitud, la palabra Revolcadores, que es en realidad el nombre del pequeño macizo montañoso donde se haya enclavado ni siquiera aparece en el mapa. Revolcadores es por tanto el nombre de ese grupo montañoso también denominado de forma bastante dudosa “Sierra de Moratalla”.
Tenía pues noticias de ese lugar desde hace poco tiempo y estaba deseando tener la ocasión de ir allí y echarle un vistazo, en diciembre de este año pasado tuve la oportunidad de subir allí dos veces, una con un grupo de amigos que tienen la costumbre de salir al campo y la montaña, a los que no conocía de nada, y otra con el Grupo Senderista de Murcia. Me alegra haber ido en ambas marchas porque las circunstancias que rodearon cada una de ellas fueron muy distintas.
"un grupo pequeño pero experimentado y decidido"

Para empezaren mi primera subida a esa montaña con este grupo reducido tuvimos un día magnífico, lucia el sol y apenas había unas pocas nubes en el cielo, la marcha con el Grupo Senderista fue en cambio con unas condiciones climatológicas algo adversas, bastante frío, algo de viento, niebla y mucha nieve en la cumbre. Esperaba que hiciera frío, sobre todo por la fecha en que se realizó la subida,el 23 de diciembre, pero no esperaba encontrar tanta nieve cuando casi tres semanas antes apenas habíamos visto unos cuantos restos en una umbría muy cerca de la cumbre. Eso hizo que la excursión a pesar de no poder sacar fotografíasde paisajes fuese de lo más interesante, ya tuve ocasión de echar unas cuantas buenas fotos de paisajes la vez anterior, pero hacer fotos a una zona nevada era una experiencia nueva para mí.
"¡ cuanta belleza !"

La zona donde se encuentra enclavado este singular paraje es de singular belleza, una ámplia explanada que algunos inviernos se cubre de un manto helado, he podido verla así en una ocasión, y está situada a escasos kilómetros de una serie de lugares muy interesantes si te gusta la naturaleza o la montaña. En ambas excursiones subimos a la cumbre por una rambla que pasa junto a una aldea llamada “Los Odres”, las vistas de la llanura son espectaculares, una zona ámplia con apenas signos de labor humana, un vasto espacio donde debe soplar el viento a raudales.
"momento del almuerzo bajo la lluvia y envueltos en la niebla"

"atasco en la rambla durante la bajada"

El sendero se interna rápidamente entre los pinos y se comienza a ascender, no es una excursión especialmente dura, se hace un poco fatigoso el tramo final, pero nada comparado a otras marchas que yo haya hecho. La única dificultad estriba en que el terreno es bastante malo, muchas piedras sueltas y zonas donde apenas queda rastro de sendero alguno, tampoco es una ruta especialmente bonita, en Revolcadores hay dos zonas interesantes desde mi punto de vista, el comienzo de la ruta, junto a Los Odres o Cañada de la Cruz si se sube por este otro lado, y el tramo final hasta la cumbre, en la zona donde uno abandona el abrigo de los pinos para salir a la intemperie, un lugar que en los inviernos se suele cubrir denieve y que me recuerda mucho a La Sagra, esta montaña se puede ver perfectamente desde la cumbre del macizo, la vista desde el mismo en un día claro y soleado es magnífica.
"con un día claro y soleado las vistas son magníficas"

"detalle de la vista desde la cumbre, mirando en dirección norte"

"mirando hacia Andalucía, ¿cuando volveré allí?"

Hay que tener cuidado porque hay una antecima con un pilón que marca otro vértice geodésico que no es el punto más alto, hay unos pocos metros de diferencia, si se sube por Los Odres la verdadera cumbre queda a la derecha, cuando subimos con el Grupo Senderista pasamos por ambos lugares, es curioso que una zona tan sencilla y tan diáfana se torne un verdadero laberinto en la niebla, afortunadamente nuestro guía es muy exerimentado y nos guió por la misma sin problemas, aunque eso si… no dejamos de asegurarnos que estábamos todos y que no nos dejábamos a nadie perdido por ahí :-), éramos casi ciento cincuenta allí, me hace mucha gracia el reparo o prejuicios que existen en otros grupos senderistas sobre el tope para llevar gente al campo o la montaña, es verdad que un grupo limitado tiene mayor libertad y puede ir a lugares donde otro más numeroso tendría dificultades, pero no es menos cierto que un grupo como el Senderista de Murcia resulta al final más divertido, yo al menos le veo la gracia ;-). Hay estampas que yo he visto y fotografiado de una tropa tan numerosa moviéndose por sitios difíciles y por caminos, que no se ven con otros grupos, en fin, para gustos se hicieron los colores.
"posando con el grupo de la primera subida"

"detalle del lugar de la cima, la verdadera claro"

"posando en la antecima, ¡como ha cambiado el tiempo! :-) "

Aunque no iba precisamente muy bien equipado para lidiar con la nieve, mis botas no son precisamente de las más apropiadas para ello, la experiencia resultó interesante, y pude cumplir mi deseo de tener en mi haber una marcha con frío, nieve y hielo. Todo ello sin resfriados ni enfriamientos, es curiosolo bien que sienta a mi salud el ejercicio en el campo, no solamente no he cogido ningún resfriado en estos dos años de marchas sino que más de una vez he vuelto del campo curado de algún catarro … es un remedio que no suele venir en los libros ni en las páginas web dedicadas al tema de la salud ;-).
"carnaval en la montaña... :-) "
"perdidos en la niebla... "

"da frío verlo ... "

"posando junto a un árbol nevado junto a Antonio"

En definitiva una buena experiencia que espero repetir este año si tengo ocasión, lo que en principio era una marcha más bien sosa y no especialmente atractiva, se convirtió en algo más interesante, espero que las fotografías den una ligera idea, estoy convencido de es el hecho de la estadística, de los metros de altitud, el principal imán que atrae a tanta gente a ese lugar, a pesar de las vistas desde la cumbre, en el mismo municipio de Moratalla hay lugares y rutas mucho más interesantes, y espectaculares pero al menos puedo decir que he pisado en dos ocasiones el techo de Murcia, no solamente que se ubicarlo en el mapa ;-).
El pasado domingo fuí con el Grupo Senderista de Murcia a la que es posiblemente la marcha más dura que organizan en su calendario de actividades, la excursión al Talayón, una montaña situada en el límite entre Aguilas y Lorca de unos 879 metros de altitud, las cifras de la excursión asustan un poco, 22 kilómetros más 800 metros de desnivel acumulado, pero en realidad no es para tanto, estando en buena forma y no forzando el ritmo se puede terminar muy bien, a diferencia de otras rutas donde solo se hacen dos paradas aquí se hacen cuatro, lo que permite dosificar bastante el esfuerzo.
Ya el año pasado tuve la suerte de poder realizarla, además en las mismas fechas, con unos pocos días de diferencia respecto a este año, en aquel entonces estaba en unas condiciones físicas mejores, incluso me permití el lujo de hacer una demostración física corriendo un buen trecho alfinal de la misma, este año hubiera hecho lo mismo de no tener una pierna todavía bastante tocada debido a una lesión del año pasado, en el momento de escribir estas líneas apenas me quedan secuelas del esfuerzo del domingo, no sé porqué pero parece que es una marcha que me sienta bien a pesar de su dureza.
Salimos de Murcia media hora antes de lo habitual, había que ir un poco lejos y la marcha era larga de modo que hubo que madrugar un poco más, llegamos hasta Ugéjar, una pedanía de Lorca, en esa parte del municipio que se asoma al mar y que se inserta como una cuña entre Mazarrón y Águilas. Es una zona deprimida, donde por suerte o por desgracia no ha llegado todavía las especulación urbanística, cerca de la costa pero ya en el interior, allí todo presenta un cierto aire de abandono, a excepción de unas pequeñas pero cuidadas plantaciones de almendros, los protagonistas de la mayor parte de la ruta.
"El comienzo de la marcha, camino de la rambla"

Los almendros que tras su desnudez invernal y antes de vestirse con su humilde traje verde exhiben una breve explosión de color y belleza nos acompañan en casi toda la ruta, salpicando el paisaje con delicadas pinceladas de tonos blancos y rosados. No es casualidad que esta marcha se organice cada año en el mes de febrero, hay que aprovechar el momento en que los almendros están en flor para realizarla, sin duda alguna es el mejor momento.
"los almendros y las colinas, presentes en toda la ruta" 
Tras un breve paso por una rambla y unas interminables vueltas entre campos de almendros el terreno se va elevando, desde el comienzo dominan el paisaje las montañas circundantes de la Sierra de Almenara, no se adivina sin embargo nuestro destino, uno va caminando y piensa “¿cual será el Talayón?”, tras la segunda zona de descanso donde damos cuenta de nuestro almuerzo ya se vislumbra su cumbre, una peña con forma de aleta de tiburón que destaca de todas las demás, es la más alta de la zona… por eso vamos allí, con su envergadura dominaría cláramente las alturas si la tuvieramos en nuestra sierra de Carrascoy, más alta que la Cresta del Gallo o el Relojero, pero aquí cuesta un poco distinguirla hasta que uno no se aproxima a sus inmediaciones.
"hacia la cumbre de la primera colina, esto se anima"

Y cominenza la subida, de pronto lo que era una marcha con una ligera pero continua pendiente por caminos, abandona la comodidad de los mismos para internarse en el monte por una empinada senda, se suceden las cuestas con breves tramos llanos que nos vienen estupendamente para recuperar el aliento, y vuelta a subir de nuevo, luego tras un buen rato de marchar bajo los pinos el camino desciende, hemos llegado a la cumbre de una colina… pero no es nuestro destino final, era un monte que nos ocultaba nuestro objetivo, al llegar a lo alto del mismo podemos ver cláramente donde vamos, ahí está el Talayón, todavía nos queda una buena subida, ahora aunque es más esforzada tiene como recompensa unas bonitas y espectaculares vistas.
"por la cuerda de la colina, barranco con hermosas vistas a la derecha"

"la vista es espectacular, bonito sitio para practicar ala delta :-) "

El grupo marcha en una columna por la cuerda de una colina, a la derecha un impresionante barranco, a veces el sendero se pierde entre las piedras. Por fin llegamos a la base de la montaña, imagino que su nombre derivará de “atalaya”, de ahí al aumentativo “atalayón” … que finalmente se quedaría en Talayón… vamos digo yo :-). Sea como fuere el nombre le viene que ni pintado, porque es eso lo que parece, una privilegiada atalaya desde donde se puede contemplar una zona bastante extensa del sur de nuestra provincia, desde su cumbre la vista alcanza Lorca por el noroeste, perfectamente visible con su castillo y todo, hasta Cabo Tiñoso al este, quedando a la vista todo el término municipal de Mazarrón con sus playas y su mar de plásticos de invernadero.
"nuestro objetivo a la vista, su señoría el Talayón :-)"

La senda para subir a la cumbre es empinada, uno cuando sube la primera vez se pregunta “como será luego la bajada”, al final no resulta especialmente complicada, es más ni siquiera tiene uno la sensación de que sea la misma senda. La subida es un poco dura, sobre todo porque se suele hacer a un ritmo fuerte, la primera vez que subí a esta montaña lo hice con el grupo de cabeza que iba marcando un ritmo bastante rápido, el pasado domingo me lo tomé con más calma y a pesar de ir liado con mis dos bastones de senderismo me permití el lujo de tomar más fotografías, hace tiempo ya que no me agobio con las subidas, como bien comentéen el post anterior, “la experiencia es un grado”, en la montaña más bien son dos.
"una vista espectacular"

Y bueno, al final la cumbre … parte de los mismos compañeros del año anterior, el mismo buen tiempo, y las mismas impresionantes vistas que recordaba, solo faltó que el día hubiera estado algo más soleado y con menos nubes… más claro vamos, posiblemente entonces las vistas hubieran sido algo mejores, pero tampoco se puede pedir más, hay cantidad de marchas del grupo senderista que no son ni la mitad de espectaculares de esta, todas tienen algo de especial, pero si tuviera que quedarme con una marcha de todo el programa habitual (las salidas fuera de la provincia son un punto y aparte) me quedo sin duda con esta, la de recorrido más largo, la más dura pero también la más espectacular.
"por fin en la cumbre, hemos vuelto a cumplir este año"

"atasco en la cumbre, enfrente Lorca, detrás Aguilas"

"mi primera visita a esta cumbre hace un año"

"Llegada a la cumbre (Talayon 2.007)"
"posando junto a Loles (Talayon 2.007)" 
Y llega el momento de la partida, tras un tiempo de permanencia en la cumbre para comer, beber,descansar, hacer fotos … y abrigarse de paso, pues empezó a correr un viento frío que nos hizo sacar la ropa de abrigo, hay que ponerse de nuevo en marcha. La bajada es entretenida aunque no especialmente dificil, es la parte que menos me gusta de las excursiones debido a la poca seguridad que tengo debido a mi lesión, a pesar de llevar mis dos bastones como apoyo llevo mucho cuidado, no estamos en un lugar de fácil acceso donde pueda llegar una ambulancia si tienes un problema, de bajada en un terreno dificil toda prudencia es poca, afortunadamente supero la prueba sin el menor amago de un resbalón, delante de mí un compañero está a punto de caer pero consigue controlar el equilibrio, todo queda en un pequeño susto.
"¡¡¡ hasta la vista !!! "

Hay que hacer todo el camino de vuelta por el mismo sitio, al menos al comienzo, el grupo se alarga y disgrega, hasta que no abandonemos la zona elevada no volveremos a reagruparnos, hay que andarse con ojo para no perderse en ningún cruce, afortunadamente Jose Antonio nuestro guía va colocando flechas de cartulina en los puntos clave donde el sendero se bifurca, llego a quedarme solo durante un buen trecho, en bajadas no puedo seguir todavía el ritmo de los demás y no hay ningún “alma caritativa” que me acompañe, no me preocupa porque no soy el último, tras de mí vienen más compañeros.
Respiro aliviado cuando por fin la ruta sale a una pista forestal y veo más gente, todavía queda ruta, desde la cumbre hasta el final son once kilómetros, pero lo importante es que la parte más dificil ya ha terminado, ahora solo quedan caminos y más caminos entre huertos de almendros, serpenteando entre bajas colinas excavadas con terrazas para aprovechar cada palmo de terreno cultivable.
"un paisaje precioso en esta época del año"

Al fin llegamos a nuestra última parada antes del final, el grupo se concentra junto a una vieja balsa en la llamada “casa del agua”, atrás quedaron los montes y los pinos, ahora todo el camino transcurre al descubierto, doy gracias por la temperatura tan agradable, esta ruta en mayo o junio sería insoportable por elcalor.
"Ultima parada antes de terminar (Talayón 2.007) "

El año pasado fuimos tres autobuses a esta marcha, se nos dio la opción de no subir al tramo más alto y hubo mucha gente que no subió hasta el final, se quedaron en un claro entre los pinos en el camino de vuelta, en esta ocasión nadie ha renunciado a subir a la cima, hemos sido menos … pero mejores ;-).
"camino de vuelta, salpicado de almendros (Talayón 2.007)"

"la larga vuelta de la montaña"
Desde la casa del agua quedan casi siete kilómetros, es la parte final, la más aburrida, sin embargo a mí se me hizo bastante amena, ni una ampolla, ni una rozadura, cansancio el justo … ¡así da gusto!, marcho a mi aire nunca mejor dicho, estodo un placer llenar los pulmones de aire limpio, en el camino de vuelta me emborracho literalmente de oxígeno, al día siguiente estaré encerrado en la oficina en un ambiente enrarecido, quiero tomar aire para toda la semana :-). Es una sensación indescriptible caminar kilómetros bajo el cielo azul, disfrutandode cada bocanada de aire y recreándo la vista con el paisaje, cada curva del camino, cada árbol, cada casa … de estar encerrado entre cuatro paredes a que tu vista se pierda en el horizonte.
"un grupo de amigos posa ante mi cámara bajo los almendros (T. 2.007)"

"posando con Cármen bajo un almendro (T. 2.007)"
"¡ venga que ya llegamos ! (T. 2.007)"

"¡ que valle más bonito ! ... que siga así por muchos años (T. 2.007)"

Los últimos kilómetros discurren por una carretera asfaltada, aunque se agradece la facilidad con la que se camina por el mismo uno echa un poco de menos los caminos de tierra … y al final los autobuses a la vista, con un bar donde pillar alguna cerveza para darse un pequeño homenaje y comentar con los colegas de marcha algo sobre la excursión, de nuevo al igual que el año anterior hemos cumplido, una marcha agradable aunque dura, sin incidentes de ningún tipo, pero para nada aburrida, cuando el año que viene vuelva a ponerse en el calendario del grupo ¡allí estaremos!.
En el verano de 2.006 tuve la oportunidad de conocer a un grupo de compañeros habituales en las actividades del grupo senderista con el que había realizado varias marchas durante la primavera, una vecina y compañera del grupo con varios años de experiencia en el mismo me presentó a su círculo de amistades que compartían con ella esta misma afición, a raiz de aquello pude participar en varias marchas durante el mes de septiembre organizadas de forma espontánea por nuestra cuenta, en los meses de junio a agosto debido al calor se suelen suspender las actividades del grupo senderista, eso hace que a la vuelta del verano estemos todos “con el mono” de salir a patear el campo y respirar algo de aire puro.
En el transcurso de una de aquellas salidas, creo que recordar que fue por Sierra Espuña, surgió la idea de hacer una visita de cortesía a La Sagra, montaña emblemática donde las haya (al menos para los montañeros murcianos). Ya sabía algo de ese lugar, es la montaña de más de 2.000 metros más cercana a Murcia, de hecho a pesar de estar en Granada es más conocida y visitada por los montañeros murcianos que por los andaluces debido a su cercanía con nuestra región y porque en esa gran comunidad abundan las montañas de esa altura o superiores, para ellos es más fácil ir a Sierra Nevada por ejemplo, que está llena de picos por encima de los 2.000 metros, que ir a La Sagra que les pilla bastante más lejos.
No sin unas cuantas dudas me decidí a apuntarme a esa marcha, confieso que me daba bastante“repelús”, aquello era serio, era una montaña respetable donde ha muerto gente, en resúmen una “montaña de verdad”, lo que había visto en Murcia y Orihuela habían sido solo ensayos, como bien me dijo mi vecina y compañera de fatigas Loles (un saludo si lees esto amiga ;-) ), “allí es donde te dan el carnet de montañero”, era otro nivel, otro mundo y bueno, no es que los desafíos me vuelvan loco pero siempre dan algo de morbo y emoción al asunto :-). Tras anotar bien en mi memoria unos consejos sobre como subir las cuestas y como ponerme los calcetines en la bajada para evitar que se metieran piedras (gracias Salud ;-) ), me embarqué en la pequeña aventura de subir a una cota de más de dos mil metros por primera vez en mi vida.
Salimos de Murcia muy temprano en coches particulares, había que cruzar toda la provincia y entrar en el límite con Granada, allí nos esperaba La Puebla de Don Fabrique, a su lado se alzaba majestuosa e inconfundible la montaña sagrada, La Sagra, visita obligada de cualquier montañero murciano, campo de entrenamiento para acceder a cotas más elevadas y aprender el manejo de piolets y crampones, y por desgracia tumba también de unos cuantos aficionados a la montaña a los que el exceso de confianza les jugó una mala pasada, por fácil que sea su ascensión no es una montaña para tomársela a broma y ya conocí en el grupo a más de un compañero que me dijo “yo ahí no vuelvo, le tengo mucho respeto”… ¿por qué decían eso?, pronto iba a averiguarlo.
"La puebla de Don Fabrique, se ve ya la montaña a la derecha"

Tras tomar un tenteenpié en un bar de La Puebla, donde pude tomar una espectacular fotografía de otra foto que tenían colgada en la pared, una vista aérea del pueblo con la montaña a un lado, nos dirigimos de nuevo a los coches para poner rumbo a Los Collados, punto de partida habitual de las marchas hacia la cumbre de La Sagra, muy cerca del punto de partida hay un restaurante y un bar con una espectacular vista de la montaña, allí se suele pasar al volver de una marcha por la misma, toda la zona es preciosa, parece el paraiso de cualquier montañero o senderista, sobre todo en esa época, en invierno debe estar todo nevado, ¡mejor! dirá más de uno :-).
" Vista aérea de La Puebla, tomada en un bar ;-), se puede apreciar el flash de mi cámara"
Una cosa es ver esta montaña en internet, o en fotografías como las que pongo aquí, y otra cosa es verla en “carne y hueso” o más apropiadamente en “piedra y tierra” :-),decir que impresiona es poco … más bien acojona sabiendo que vas a subirla, cuando bajé del coche me quedé embobado mirándola, es una montaña preciosa, única, imposible de confundir con cualquier otra… está algo aislada del resto de montes que la rodean, de forma que no se trata como en Revolcadores de subira un macizo y buscar el pico más elevado o como en el Urbión buscar una prominencia rocosa en un escenario ya de por sí espectacular, no nada de eso, esta montaña tiene una personalidad propia, si es que una montaña puede tener algo así.
"el grupo casi al completo, posando antes de la subida, foto de A. Paredes"

Desde la zona donde dejamos los coches pudimos ver tanto la ruta de subida como la de bajada, nos contó Paco nuestro guía, que íbamos a subir por una ruta conocida como “el embudo”, también nos mostró por donde sería la bajada, por unas empinadas cuestas llenas de rocas sueltas semejantes a ríos de piedra conocidas como “las pedrizas”, desde allí me pareció imposible no solo llegar a la cima sino bajar por esas cuestas de vértigo que destacaban a la izquierda de la montaña, pero bueno tal y como Paco me comentó en el bar “Antonio si yo subo tu también” ,eso me tranquilizó bastante aunque reconozco que andaba algo asustado con un gusanillo corriéndome por la tripa.
Tras la foto de rigor del grupo que iba a acometer la conquista de la cumbre nos pusimos en marcha, formábamos una pandilla bastante heterogénea con una elevada edad media, quien piense que allí solo puede subir gente jóven acostumbrada a hacer deporte o de complexión atlética se equivoca totalmente, he aprendido que en la montaña la experiencia es un grado y no pocas veces está física y psicológicamente más preparado quien menos te lo esperas.
"el comienzo de la ruta de ascenso, la base del embudo"

El camino hacia la falda de la montaña no es demasiado largo, aun así pronto lo que parece una excursión más de un grupo senderista se convierte en una sucesión interminable de cuestas y más cuestas entre los pinos, hay que superar un buen desnivel antes siquiera de llegar al comienzo de nuestra ruta de ascenso, la “base del embudo” no está precisamente a tiro de piedra tras un corto paseo sin desniveles … la impresión que tuve cuando llegué a la zona donde empieza la ruta de subida era “bufff que paliza, solo esto es ya un nivel tres del grupo, y acaba de comenzar” :-), nos sentamos a almorzar justo donde terminan los árboles y comienza la subida, aproveché para asegurarme bien los cordones de las botas y tomar un refrigerio, todos hicieron algo parecido, había que descansar un poco antes de empezar en serio.
"volviéndome a atar las botas, no quería dejar ningún cabo suelto durante la subida, foto de A. Paredes"

Una característica de la ascensión por la ruta del embudo es que existen dos “antecimas” por llamarlo de alguna forma, la cumbre no se ve sino que tienes que superar unas peñas que la ocultan, primero una muralla rocosa que se supera por un camino escarpado pero fácil de subir, luego otra mucho más distante a la que se llega tras lo que parece una cuesta interminable de piedras sueltas y cuando superas ese lugar que parecía estar en la cumbre te queda lo mejor, otra cuesta llena de arbustos erizados de púas, llamados “cojines de monja”, no es que sea una cuesta muy empinada pero se hace eterna, no parece terminar nunca, y llegas sin resuello y haciendo acopio de lo que crees que son tus últimas fuerzas.
"Paco como siempre al frente por la cuesta empinada"

"menudo subidón ... al fondo casi se pueden ver más compañeros"

La vista durante la subida es espectacular, ves a los compañeros que andan más rezagados como puntitos, allí no somos más grandes que pulgas intentando trepar a lo alto del lomo de un elefante, las fotografías no dan idea de lo grandioso que es este escenario, los últimos árboles los dejamos atrás al comienzo de la subida, allí no pueden crecer debido al bombardeo al que son sometidos por la nieve y las ventiscas en invierno, a pesar de todo unos pocos han conseguido arraigar en un lugar a medio camino de la cima llevando consigo las cicatrices de su lucha continua contra los elementos, solo tienen ramas en un lado, allí donde el peso de la nieve y el viento no han podido troncharlas.
" la vista durante la subida es impresionante, como para caerse rodando por allí ... "

Subí despacio, sin prisas, asegurando cada paso, hay puntos donde te tienes que ayudar de las manos ya que necesitas un apoyo extra, aprovechando los descansos para beber agua y echar las fotos que veis aquí, los cojines de monja ayudan mucho, algo que en otro lugar sería un estorbo o un peligro aquí es una verdadera bendición, al estar agarrados firmemente al suelo por sus raices forman unos escalones bastante seguros aunque estén erizados de puas, en la parte final de la cuesta hay que usarlos como si de una escalera se tratase. Como muchas veces he dicho desde entonces medio en serio medio en broma “cuando te ves en laladera de la Sagra subiendo por el embudo, regado de sudor y resoplando es cuando empiezas aconsiderar que la idea de haberte quedado en casa ese domingo viendo la tele tocándote los cojones no era tan mala … “ :-).
"Paco sigue en cabeza marcandonos la ruta de subida"

" ¡ hay que echar por aquí ! "

"hay que ayudarse de las manos en algunos sitios, todo apoyo es poco"
"atacando la cuesta final, ¡ arriba siempre más arriba !, con toda el alma ..".

Y por fin la cumbre, o más bien algo que lo parece, la verdadera cumbre queda a la derecha y hay que seguir subiendo, pero es ya otra otro asunto, la ruta discurre por un camino con una ligera cuesta, dan ganas de reir y echar a correr, ¡terreno llano por fin!, creo que eché a correr hacia la otra ladera para echar fotos y ver el lugar, quince minutos antes parecía que me iba a dar algo y allí estaba corriendo por ese lugar como un crío, el paisaje es espectacular, tras mirar un momento a los compañeros que seguían subiendo me encaminé hacia la cumbre, Paco estaba a cierta distancia, no se había parado y seguía su camino hacia el punto más alto, eché a caminar y seguí sus pasos.
"la antesala de la cumbre ... un sitio llano ¡por fin! "

Tras caminar un buen trecho llegué al pilón que marca el punto más alto, Paco y yo nos dimos un abrazo, ¡lo habíamos conseguido!, en su caso sería la vez número doce o trece por lo menos que subía esa montaña, para mí era la primera, los demás empezaron a llegar enseguida, había que hacerse la foto, la del grupo en conjunto, la de cada uno apoyado en el pilón que marca la altitud… esa foto es el mejor carnet de montañero que puedas tener :-).
"aprovechando el final de la subida para tomar un refrigerio"

"camino a la cumbre veo por donde vienen mis compañeros, ¡que pequeños que somos! "
"la foto indispensable en la cumbre ... si no no se van a creer que he estado allí"

En la cumbre tomamos un ligero refrigerio, comimos algo y bebimos … mas no hicimos la comida de verdad, empezó a moverse un viento bastante frío y Paco insistió en que bajaramos enseguida, allí el clima es muy traicionero, una soleada mañana con una temperatura agradable se puede convertir en algo muy distinto en cuestión de minutos, así que tras echar unas cuantas fotos y descansar un rato emprendimos el camino de vuelta, ni que decir tiene que la vista que se contempla desde esas alturas es magnífica y sé de buena tinta que es un sitio inmejorable para ver las estrellas de noche… en otra ocasión quizás ;-).
No habían terminado todavía los retos, si ya estar allí me parecía algo increible, tal y como se veia la montaña desde Los Collados, no me imaginaba como sería la bajada por esa empinadísima ladera abarrotada de piedras sueltas, el bajar montañas no es precisamente mi especialidad, al vertigo que sufro desde que nací, (tengo una foto de crio sentado a la orilla de un brazal berreando, seguramente de miedo, y otra subido a una verja, con cara de felicidad pero agarrado a la misma como una lapa :-) ), tengo que sumar mi deficiente sentido del equilibrio … afortunadamente la naturaleza que es muy sabia me dotó de un escaso sentido del ridículo y una prudencia exagerada, por lo que no tengo ningún reparo en subir una cuesta a cuatro patas o bajarla arrastrando el culo si la ocasión se requiere, prefiero parecer un gallina, justo lo que soy para que negarlo, que darme un trompazo “por valiente”.
Y nos metimos en las pedrizas, unas bonitas cuestas de cientos de metros repletas de piedras sueltas, y al igual que sucede con los cojines de monja... lo que en otro lugar sería un estorbo allí resultó ser una bendición, no, definitivamente no estaban locos mis compañeros de ruta al pretender bajar por ahí, y no es casualidad que en La Sagra haya muchas rutas para subir pero que a la hora de bajar exista en general un consenso por donde hacerlo, e incluso que haya gente que va a esa montaña solo por la bajada que tiene… no es que no tenga peligro, es que no tiene que ver con el descenso que encuentras en otras montañas. El exceso de piedras acumuladas permite que tras un inicio donde hay que andarse con cuidado, precisamente por la escasez de piedras, relajarse y disfrutar un poco, uno se desliza cuesta abajo pero solo un tramo muy corto, las piedras frenan tu caida, los hay que incluso aprovechan para pegar saltos bajando, o hacer el ganso simulando el descenso de una ladera en trineo… hay estilos para todos los gustos :-), yo ya tuve bastante con bajar tranquilo y despacio, si en la subida fuí de los primeros, en la bajada llegué de los últimos, pero sano y salvo, sin un arañazo siquiera… eso si, con el corazón que se me salía del pecho, y es que la bajada es muy espectacular.
"bufff, parece imposible bajar por ahí... "

"mirad todos ¡tengo un trineeeeooo!"

"ufff, ¡ prueba superada !, foto de A. Paredes"

Allí mismo justo al bajar de las pedrizas comimos y descansamos un buen rato antes de volver a los coches, durante el camino no podía dejar de volver la vista atrás y mirar la montaña que acababa de subir, un compañero de marcha tuvo la misma impresión que yo “parece mentira que hayamos estado allí, estoy que no me lo creo”. Más tarde nos tomamos unas cervezas en el bar de Los Collados, la especialidad de allí es la “blanca y negra”, mitad cerveza de barril mitad cerveza negra de la marca “Alhambra”, estábamos en Granada y se tenía que notar en algo;-), y como bien he dicho en alguna ocasión, “lo mejor de subir a La Sagra es la cerveza que te tomas después en Los Collados mientras miras la montañita que acabas de subir”.
"comiendo tras la bajada, ¡todo ha terminado bien! "

"a los coches, nos vamos ya ... ¡hasta la próxima! :-) "

Al mes siguiente volví a repetir la “proeza” con el mismo guía pero con distintos compañeros, si bien no me impresionó ya tanto no dejó por ello de valer la pena, todo lo contrario, esa ruta es algo diferente, un “punto y aparte” en relación con las demás rutas que hacemos en el grupo senderista, este año pasado no pude volver allí por andar recuperándome de una lesión, ¿y este año?, quien sabe… no perderé por supuesto la oportunidad de volver a tomar una buena cerveza ;-)
Conclusiones:
- Subir La Sagra es áltamente recomendable, con buen tiempo lo puede hacer cualquiera, no tiene nada de dificil, si te gusta la naturaleza y este tipo de actividades no pierdas la ocasión de ir a este lugar.
- Esa montaña con nieve o hielo es otra historia, cada uno que haga lo que quiera pero en esas condiciones hay que pensarselo bastante, yo en invierno pasaría de ir salvo que fuese muy bien equipado y con gente experimentada que sabe lo que hace y donde se mete.
- El que lo pueda hacer cualquiera no significa que sea un paseo campestre, la ruta es dura y si subes por el embudo el camino de salida pasa por la cumbre, te juegas el tipo si "te rajas" y te pones a bajar por allí.
- Por muy divertido que sea hay que tener cuidado al bajar por las pedrizas, en mi segunda subida tuvimos un pequeño accidente que no tuvo consecuencias pero pudo resultar más grave, hay que recordar siempre que allí ha muerto gente… y no precísamente de indigestión.
Era mi tercera salida al campo, la primera vez que me enfrentaba a un “nivel 4”, ese es el “coco” de muchos compañeros del Grupo Senderista de Murcia, aunque parezca mentira hay gente que lleva ya cuatro, cinco o más años en esto y nunca se ha atrevido con ese nivel, si en mi primera salida me tocó un “nivel 2”, luego pude resolver con éxito un “nivel 3”, pero quedaba el reto definitivo, probar el máximo nivel que tiene este grupo, con una marcha además que tiene fama de dura, una compañera ya en la primera me dijo “esto no es nada, vete a la marcha de la Sierra de Orihuela, te vas a enterar”. Por aquel entonces iba regularmente al gimnasio y pensaba que la preparación física que tenía sería suficiente para hacer aquello sin problemas… craso error.
De entrada “solo” un autobús, en vez de los tres, cuatro o cinco habituales en las marchas de este grupo, y eso que el día lucía espléndido, era domingo 19 de marzo San José, al día siguiente no tendría que ir al trabajo por haberse pasado la fiesta a lunes y aunque terminara hecho polvo podría descansar… menos mal.
"El comienzo de la ruta, con la Cruz de la Muela al fondo"

Desde el principio vi que aquella marcha poco o nada tenía que ver con las dos anteriores, si la primera transcurrió por la orilla del mar y la segunda por el campo con una breve subida a un pequeño cerro ahora tocaba ir desde elprincipio a la montaña, no dejaríamos de subir y bajar durante toda la ruta,había que subir a la “Cruz de la Muela” a las afueras de Orihuela, mi jefe que es de allí nunca ha subido a ese lugar, a pesar de estar viéndolo toda su vida, yo iba a subir en la primera visita al lugar, y era solo el comienzo.
"posando al pie de la Cruz"

La subida y las vistas fueron espectaculares, pude ir casi con el grupo de cabeza y aunque llegué empapado de sudor pude hacerme la foto de rigor en la Cruz, era la primera vez que veía Murcia y el valle del Segura desde aquel lado, el esfuerzo valió la pena,pero por suerte o desgracia todavía quedaba más, aquello solo era un aperitivo. Desde allí y por senderos de montaña, que a veces se estrechaban tanto que solo permitían el paso de uno en uno, por zonas donde ya no quedaba rastro de sendero sino que era caminar diréctamente sobre las piedras, y casi siempre subiendo… el punto más alto de la ruta, el llamado “corralico”, parecía no llegar nunca, ahora cuando miro el trazado de la misma veo que solo distaba cinco kilómetros de la Cruz, pero en montaña las distancias engañan y cinco kilómetros pueden dar mucho de sí, sobre todo si no dejas de encontrarte una cuesta tras otra o de caminar por terreno dificil donde tienes que andar con tiento si no quieres tener un esguince o partirte la crisma.
"con la ciudad de Orihuela al fondo"

Al final casi sin resuello, sudando a chorros y con un ritmo demasiado forzado debido a mi inexperiencia, pues pensaba que me estaba quedando rezagado cuando en realidad era de los primeros, llegué a este punto donde pasamos el medio día … en ninguna de mis marchas posteriores he llegado a este punto de agotamiento, me temblaban las manos, tenía calambres en los muslos, tuve que echarme un buen rato en el suelo… no fue agradable, incluso comenté a un par de amigos con los que había coincidido en la marcha “no vuelvo más, esto es un martirio, esto no es disfrutar del campo ni la naturaleza”, ellos que tenían mucha más experiencia que yo en estos temas se rieron naturalmente, “ya verás como vuelves”, me dijeron, por supuesto que tenían razón.
"mirando hacia el resto de la ruta, se adivina por donde transcurrirá la senda y el pueblecito donde terminaría todo"

Si lo había pasado mal en la subida lo que venía a continuación no era mejor, tras disfrutar de las vistas que el lugar proporcionaba y hacer un buen número de fotos tocó bajar de allí … soy bastante miedica en lo que las alturas serefiere, sufro algo de vértigo, y encima el bajar por una cuesta llena de piedras resbaladizas haciendo equilibrios no es demasiado divertido cuando no se domina el tema, te ves cayendo al suelo constantemente… no sufrí percance alguno salvo alguna que otra patada involuntaria a alguna piedra, le “eché narices” al asunto y pude seguir el ritmo del grupo de cabeza, esta vez en la bajada. La misma fue interminable, creo recordar que duró más de una hora. Al final terminamos todos en una pedanía llamada Raiguero de Poniente, en el bar “la cabra” si mi memoria no falla, tomando una cerveza … la dueña del establecimiento se asustó cuando le dijimos desde donde veníamos y por donde :-), reconozco que a veces estamos un poco locos.
"de camino al "corralico", esa fué la parte más dura..."

"desde el tramo final de la subida al corralico, me giré e hice esta foto, tras esa peña del primer plano estaba el sitio de donde veníamos, donde estaba la cruz"
"un merecido descanso ;-)"

"de bajada ya ... por senderos de cabras"

Y así terminó todo, en aquel momento estaba convencido de que “otro nivel 4 ni de coña”, las agujetas me duraron varios días, el lunes lo pasé metido en casa, no me podía ni mover, la noche del domingo la pasé dando vueltas en la cama con pesadillas en las que la imagen era la misma… cuestas y más cuestas pedregosas entre los pinos :-), como recompensa algunas fotos espectaculares, la sensación de haber “cumplido” y haber hecho algo nuevo… no obstante pasaría bastante tiempo antes de que volviera afrontar otra marcha tan dura o llegara a pensar que ese esfuerzo valía la pena, ya llegarían retos mucho más importantes, pero eso ya es otra historia :-).
Hace casi dos años que comencé con la aventura del senderismo, desde entonces he recorrido a pie cientos de kilómetros, conocido a cantidad de gente y sobre todo vivido muchas experiencias que desde aquí quiero compartir con mis amigos y todo aquel que se asome a este blog.
Si ya eres un aficionado a esta actividad te verás retratado en más de una de mis vivencias en el campo, si no es así, tal vez te animes a comenzar a partir de lo que leas aquí, espoleado quizás por la curiosidad, de una forma u otra sé pues bienvenido…
Corría el mes de febrero de 2.006 y la casualidad me llevó a descubrir un grupo senderista organizado aquí en mi ciudad de Murcia, tenía ya parte delequipo necesario para estas actividades, una mochila y unas botas de montaña,compradas por mí un par de años antes "por si tenía la ocasión ... ",las botas pude domarlas llevándolas puestas hasta para ir al trabajo de modo que no debía tener problemas con una caminata larga, aun así aquella primera marcha era de 17 kilómetros, eso sí, sin complicación alguna en el recorrido, se trataba de caminar por la ribera del Mar Menor, la mayor parte de la misma transcurriría por calles y paseos maritimos ... era un buen comienzo para ver si aquello iba conmigo. Me aventuré a ir solo además, sin conocer a nadie pero con ganas de entablar amistades y romper un poco el aislamiento que por aquel entonces dominaba mi vida, ahora reconozco que el hacer deporte o el contacto con la naturaleza no eran precisamente mis prioridades.
La experiencia me gustó, a pesar de ir sin conocer a nadie tuve ocasión de hablar con varios compañeros de marcha, y no sentirme para nada solo, me agradó también el ambiente que se respiraba y la sensación de libertad que proporciona caminar kilómetros sin más techo que el cielo azul, sin más preocupaciones que llevar el ritmo que el grupo te va marcando o buscar el sitio donde uno va a cruzar un charco. Aqueldía además tuvimos un fuerte viento, afortunadamente soplaba del lado bueno... es decir desde atrás, y casi nos forzaba a llevar un ritmo más vivo que el normal, terminé cansado, los bolsillos llenos de arena, con amagos de ampollas en los pies, pero con una gran satisfacción ... había encontrado algo y tuve la corazonada que sería importante, que aquello no era una experiencia más sino el comienzo de no sabía muy bien que. El tiempo que ha transcurrido desde entonces no ha hecho sino confirmarlo.
Aquel día junto a un Mar Menor invernal y ventoso quedó enterrada para siempre mi idea de usar este tipo de actividades como mero pretexto de conocer gente y buscar amistades, eso ha terminado ocurriendo, pero tengo que decir dos años después, que para mí es lo de menos, que el hecho de salir de casa, romper la rutina cada domingo y sumergirme en plena naturaleza, cada ocasión en un sitio diferente, es lo que más me motiva y la verdadera razón de ser que ha guiado mis pasos a lo largo de tantos y tantos kilómetros desde entonces. Nunca me ha importado demasiado, y ahora menos, quien me acompaña en mis salidas al campo, y eso que he tenido y tengo excelentes compañeros, gente mucho más veterana y preparada que yo en esto, que podríancoger todas mis experiencias en el campo y la montaña y multiplicarlas por diez... es lo mismo, uno allí solo dispone de sus própias fuerzas, de su voluntad y coraje para seguir adelante, nunca sabes con quien te vas a relacionar mejor o peor, el ambiente que vas a vivir, el amigo de hoy puede resultarte indiferente mañana, y al revés ... pero hay algo que nunca cambia, el caminante siempre es el mismo aunque el escenario parezca cambiar, siempre estás tu y la naturaleza, y el reto de hacer la ruta, siempre te acompaña el sentido de la maravilla, el asombro de no saber que te espera tras el siguiente recodo, al bajar la siguiente cuesta... la atención con la que tienes que poner los pies en cada paso en muchos sitios para evitar caidas, la lucha en ocasiones contra la fatiga, la sed, las inclemencias del tiempo, eso es siempre igual.
Y por si fuera poco, ahí están también todos esos momentos compartidos con los compañeros de ruta, todos esos bocadillos y comidas frías devorados con apetito a la sombra de un pino,sentados en cualquier lugar donde la ruta nos lleve, todos esos tragos de buen vino, frutos secos, chocolate y demás “exquisiteces” que solemos llevar en la mochila para compartir, las conversaciones, las risas y las bromas, el ambiente distendido y amable que suele reinar en estas actividades, y no es solo que a mí me ocurra, es que lo veo a mi alrededor cada domingo en el campo, pareciera que una epidemia de “buen rollo” nos contagiara desde que ponemos el pié en elcamino.
Y uno siempre llega a casa con la misma sensación, una mezcla de agotamiento y satisfacción, sabes que al día (o los siguientes días) vas atener agujetas, las piernas cargadas, algún que otro dolorcillo ... pero da igual, "sarna con gusto no pica" dice el refrán. Y es que además en mi caso suelen acompañarme a la vuelta unas cuantas docenas de fotografías, algunas de las cuales suelo compartir con compañeros de ruta, ¿que más se puede pedir a un día?, cuando pienso en la cantidad de gente que no tiene la oportunidad siquiera de hacer algo así por desconocimiento, falta de medios, problemas o por lo que sea, me considero todo un privilegiado por madrugar un domingo, calzarme unas botas de montaña, colgarme una mochila y salir "por esos caminicos" :-).